
Suena el teléfono. Contesta como si fuera 1985.
Lo compré medio de broma por lo retro y ahora no cojo el móvil de otra manera. Se oye clarísimo y dejo de tener el teléfono pegado a la cara.
Pensaba que habría que instalar una app o emparejar por bluetooth. Nada de eso: lo enchufas al USB-C y ya funciona. Cero configuración.
Me paso el día en llamadas de trabajo y ya no acabo con la oreja caliente ni el cuello torcido. El botón de volumen en el mango es comodísimo.
Lo mejor es que no hay que cargar nada. No tiene batería que se muera en mitad de una llamada, va directo por el cable y punto.
Se lo regalé a mi hijo por su cumple y flipó. Lo tiene al lado del portátil y contesta como en las pelis antiguas. Éxito asegurado.
El cable rizado es más largo de lo que parece en la foto, me llega de sobra para moverme por la mesa mientras hablo.
Lo tengo en el escritorio y me han preguntado un montón de dónde lo he sacado. Aparte de mono, se escucha mejor que con los cascos.
Cero apps, cero emparejar, cero cargar. Lo conectas y listo. Justo lo que buscaba.
Dudaba de si el sonido sería cutre por el rollo vintage, pero se oye limpio y con buen volumen. Nada de voz metálica.
Llevo un par de meses usándolo a diario para el teletrabajo y aguanta perfecto. Ni el cable se ha resentido ni ha fallado una sola vez.
Tenía miedo de que no fuera compatible con mi móvil, pero al ser USB-C entró sin problema. Reconoció el micro al momento.
Llegó bien protegido y en un par de días. El auricular pesa lo justo, se nota sólido en la mano y no parece de juguete.
Me encanta y cumple de sobra. Le quito una estrella solo porque me habría gustado en más colores, pero el rojo llama mucho la atención.
Ideal para las videollamadas largas. Sujeto el auricular con el hombro y tengo las manos libres para ir escribiendo.
Mi madre no se aclara con la tecnología y con esto contesta sin líos. Descuelga, habla y cuelga, como toda la vida.
Por el precio que tiene esperaba algo más endeble, la verdad. Me sorprendió el acabado, se siente resistente.
El control de volumen en el propio mango es un detallazo. No tienes que soltar el teléfono para subir o bajar.
Descansa la vista un montón. Al hablar ya no me pego la pantalla a la cara ni me deslumbra en llamadas de noche.
Muy contenta con la compra. El cable rizado a veces se enreda un poco sobre la mesa, pero es cuestión de acomodarlo y ya.
Repetiría sin dudarlo. Compré uno para casa y ya estoy pensando en pillar otro para la oficina. Cumple justo lo que promete.